Cristianos y política son dos palabras que suenan mal juntas.
¿Fue Jesús político? Leyendo los evangelios vemos que él no evitó ninguna de las situaciones políticas de su tiempo. Jesús se refirió al pago de impuestos, a la ocupación romana, evaluó a los gobernadores, desafió el statu quo religioso construido alrededor del templo de Jerusalén y escogió entre sus seguidores más cercanos a recaudadores del impuesto romano y a zelotes que rechazaban la ocupación romana y quisieron hacerle rey. Nada humano le era ajeno a Jesús. Sin embargo, rehusó deliberadamente el ser encasillado en categorías humanas, rechazó la política con letras minúsculas, la de los partidos y facciones de su época y siempre prefirió otro programa con enormes implicaciones políticas, como es el del Reino de Dios, que había venido a acercar. El Reino era la política con mayúsculas. Teniendo todo el poder, rechazó el poder político y basó su estrategia en la influencia a largo plazo.
Discípulos y ciudadanos no es un texto para especialistas, sino para cualquier persona que quiere ser un discípulo de Jesús en todas las áreas de la vida. Son reflexiones para aquellos que pensamos que Jesús es Señor de todo, que no hay un milímetro cuadrado del universo sobre el cual Jesús no clame: “Esto es mío”.





