¿Qué es mejor, leer libros impresos o electrónicos?

Fuente: eldiario.es

Cristian Vázquez

Desde el desarrollo de los libros electrónicos en particular, y de los diversos formatos de lectura digital en general, se han publicado innumerables artículos para destacar las ventajas y flaquezas de cada uno de esos sistemas en relación con el otro. Los defensores del e-book valoran sobre todo posibilidades como la de llevar una biblioteca entera en el bolsillo, la de adecuar el tamaño de las letras a la necesidad de cada persona y por el acceso a los textos por muy bajo costo o incluso gratis.

El libro de papel, por su parte, conserva la magia de la experiencia física: diseños, colores, texturas, olores y múltiples recuerdos asociados con los volúmenes, es decir, el aura del objeto único. Además está la certeza de que nunca ha de fallar cuando se necesite: no habrá baterías agotadas, incompatibilidad entre formatos y archivos, ni la obligación de comprar un dispositivo nuevo cuando el antiguo no dé más de sí.

Sin embargo, no todo pasa por simples gustos o conveniencias. A diferencia de la música -ámbito en el cual, más allá de los matices en la calidad del sonido, en esencia es lo mismo escuchar una canción proveniente de un disco de vinilo, de una cinta, de un CD o de un archivo mp3-, la lectura de un texto impreso en papel parece tener efectos distintos que si se realiza desde una pantalla. Lo dice la experiencia de muchos lectores, y también varios estudios científicos realizados en los últimos años.

“Ver” y “sentir” el texto impreso

Naomi Baron, experta en lingüística de la American University, con sede en Washington DC, Estados Unidos, investigó el tema durante dos años. Reunió datos de 429 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Japón, Alemania, India y los países escandinavos. Cuando se les preguntó con cuál de ambos soportes se concentraban mejor, el 92 % de los alumnos respondió que con los textos impresos. Muchos señalaron también que, al leer en papel, entienden más y se distraen menos.

Muchos dispositivos digitales cuentan con una característica que es un arma de doble filo: el hipertexto. Puede ser una gran ventaja para acceder a información relacionada con lo que se está leyendo, que permita entenderlo mejor, desde un diccionario hasta artículos, vídeos y otros datos. Pero también es una vía hacia las multitareas, es decir, atender a varias cosas a la vez, lo cual suele dar como resultado distracción y baja concentración. El 67 % de los estudiantes dijeron sentir que los soportes digitales promueven las actividades múltiples mientras leen, mientras que solo el 41 % experimentó esa sensación al leer del papel.

Y otra cuestión importante es la relacionada con la noción espacial de la lectura. Según el estudio de Baron -que sirvió como base para su libro Words Onscreen: The Fate of Reading in a Digital World, ‘Palabras en pantalla: el destino de la lectura en un mundo digital’, de 2015-, los textos impresos dan una sensación de “dónde estás” en el libro: los alumnos que formaron parte de la investigación dijeron poder “ver” y “sentir” en qué parte del texto se hallaban, cosa que no ocurre con la lectura digital. Algunos estudiantes destacaron el placer del olor del papel y hasta señalaron que la “lectura real” es la que se hace de los textos impresos.

Leer en papel, más concentración y mejor comprensión

En 2013, un trabajo realizado por científicos de Estados Unidos y Corea del Surllegó a la conclusión de que los lectores de noticias impresas recuerdan “significativamente más” que los de artículos online. Y esto también está relacionado con la concentración. Los investigadores dieron a un grupo de estudiantes ejemplares de un periódico en papel, y a otro grupo les dijeron que leyeran la web del mismo periódico. Los del primer grupo recordaban luego más y mejor las noticias.

“La naturaleza de la web como medio que ha integrado virtualmente a todos los demás la convierte en un sitio para una variedad de usos, que incluyen comercio, comunicación, juegos y, por supuesto, noticias”, ha explicado Arthur D. Santana, uno de los directores del estudio. Como los periódicos impresos, en cambio, siempre se han dedicado sobre todo a las noticias, al acceder a ese medio los lectores asumen las “actitudes predeterminadas” que llevan consigo, dijo Santana. Es decir, leen noticias.

Poco antes, investigadores noruegos habían obtenido resultados que apuntaban en una dirección parecida. Comprobaron que un grupo de estudiantes adolescentes comprendía mejor lo leído cuando lo habían hecho desde un material escrito sobre papel que si eran archivos digitales en formato PDF. La diferencia en este caso también fue “significativa” entre los niveles de comprensión de ambos grupos.

El cerebro prefiere el papel

También un artículo de Ferris Jabr, publicado en la revista especializada Scientific American, afirma que “el cerebro prefiere el papel”. Una de sus principales fuentes son los trabajos de Maryanne Wolf, neurocientífica de la Universidad de Tufts, Estados Unidos, y autora del libro Proust and the Squaid: The Story and Science of the Reading Brain (‘Proust y el calamar: la historia y la ciencia del cerebro lector’). Wolf afirma que el cerebro, de algún modo, “pide” la parte física de la lectura: tocar el papel, olerlo, ver la totalidad de las páginas, advertir cómo se reduce el número de páginas que resta por leer y cómo aumenta el volumen de lo ya leído, esa especie de huella que se deja cada vez que el lector da vuelta una página. 

Y también se refiere a la cuestión ‘topográfica’ de la lectura: el cerebro ve el libro como una especie de mapa, con sus regiones y caminos, y en ese sentido la memoria visual desempeña un papel preponderante. “La sensación implícita de dónde se está en un libro físico se vuelve más importante de lo que creíamos”, afirma el artículo de Jabr, en coincidencia con el estudio ya citado de Naomi Baron.

En el futuro, los nativos digitales dirán

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la presente es todavía la primera etapa de la lectura digital y, sobre todo, de los libros electrónicos. Está claro que las pantallas con brillo propio o retroiluminadas, como las de las tabletas y algunos e-readers, producen mucho cansancio visual. De hecho, científicos de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, han recomendado no utilizar estos dispositivos antes de dormir, ya que perjudica la calidad del sueño y, por consiguiente, la salud general.

Pero las pantallas de tinta electrónica sin retroiluminación buscan parecerse lo más posible al papel, y en ellas el brillo no es un problema. Quedará por ver qué sucede en el futuro: si para los nativos digitales -los niños de la actualidad, que desde el comienzo de sus vidas están familiarizados con estas pantallas- es importante la pérdida de la experiencia física de los libros de papel, y si pueden conformar sus propios mapas mentales a partir de los textos en formato digital, sin necesidad del volumen físico. Estudios futuros y, sobre todo, la experiencia de los lectores darán la respuesta.

Seis suposiciones equivocadas sobre los libros para niños

Hace una década, el teléfono era algo que utilizabamos para hacer llamadas. Pero el lanzamiento del iPhone en 2007 lo transformó y condujo al desarrollo de una gama de dispositivos en iOS y Androide que han cambiado el mundo. Estos desarrollos tecnológicos han revolucionado la manera en que los niños reciben e interactuan con la información, colocando a los editores en un estado de confusión.

Todos hemos desarrollado hipótesis sobre cómo leen los niños hoy. Algunas han sido atinadas, otras medio correctas y otras equivocadas. Si nuestra meta es llevar la palabra de Dios a la próxima generación, es importante que examinemos estas suposiciones.

1. Los niños y los jóvenes están leyendo menos.

Los estudios han demostrado que esto es falso. De hecho, según una investigación de 2014 de la UNESCO sobre lectura en la era móvil, con los niños en el mundo en desarrollo,está ocurriendo lo opuesto. El estudio encontró que las personas que tenían limitado acceso a los libros impresos, incluyendo los niños, están leyendo más que nunca antes – pero en las pequeñas pantallas de sus teléfonos. ¿Qué significa esto para la publicación de la Biblia? Que lo digital ha abierto la puerta de acceso a la Palabra de Dios y al compromiso cristiano como nunca antes.

2. Los niños están abandonando los libros impresos.

Convencidos de que sólo los nacidos en la era digital leían en dispositivos digitales, los editores inundaron el mercado con libros electrónicos y aplicaciones para niños. Pero esto simplemente no fue la realidad. Nielsen, una compañía global de investigación, recientemente encontró que mientras están aumentando las ventas de libros electrónicos para niños, estos aún gustan de leer los libros impresos.

Estos son algunos hallazgos de esta investigación: En 2014 se vendieron en Brasil y en los Estados Unidos más libros infantiles impresos que nunca antes. 37% de todos los libros impresos vendidos en los Estados Unidos son para niños y jóvenes. En el Reino Unido la proporción es de alrededor de 34% y en China la demanda está aumentando fuertemente. Aproximadamente el 21% de los eBooks son para los niños, pero los que están entre 13 y 17 años prefieren leer libros impresos. Los padres están comprando más libros impresos para los niños más pequeños, especialmente libros de cartón.

3. Los libros impresos para los niños eventualmente desaparecerán.

Cada vez que ocurre un nuevo desarrollo tecnológico, muchos empiezan a predecir la muerte y desaparición de la vieja tecnología. Pero esto no siempre sucede. El nuevo desarrollo trae cambios y la gente aprende de estos desarrollos, pero los viejos y nuevos medios pueden adaptarse y sobrevivir, satisfaciendo diferentes necesidades y preferencias.

4. Es fácil innovar con libros para niños.

Muchos editores han sentido que no es muy complicado adaptar digitalmente libros impresos – por ejemplo, las típicas historias de la Biblia con ilustraciones y colores agradables. Pero las investigaciones cuentan una historia diferente. La generación actual de niños y niñas tienen expectativas diferentes a las de generaciones anteriores. Un estudio reciente de ChildTech demostró que es más difícil impresionar a los niños cuando se trata de desarrollar aplicaciones innovadoras y eBooks. Los niños no quieren ser subestimados. Quieren poder y ahora elijen los libros que leen.

5. Las grandes editoriales tienen mejores posibilidades cuando se trata de publicar libros para niños.

Ser una editorial grande, puede ser una desventaja cuando se trata de mantenerse al día con el cambiante mundo de la edición para niños. En su libro “David y Goliat” Malcolm Gladwell especula que David no ganó porque era pequeño, sino porque Goliat era grande. Los ministerios gigantes tienen a menudo sorprendentes puntos débiles y las organizaciones que parecen débiles pueden llegar a ser sorprendentemente fuertes. Con el desafío de llegar a la nueva generación no necesitamos ser un Goliat. Hay que atreverse a ser un David.

6. Debemos promover intensamente las publicaciones infantiles en todas las redes sociales.

Nosotros no debemos abrumar a nuestra audiencia con promociones cruzadas. La editorial Scholastic tiene 65 cuentas en diferentes redes sociales pero no cansa a sus audiencias promoviendo sus marcas y productos en todas sus cuentas. Es importante elegir bien las redes sociales que usamos para llegar al público principal y desarrollar campañas creativas y frescas para atraer su interés.

Conclusión

Sin duda estamos viviendo tiempos especiales cuando se trata de la publicación y distribución de libros para niños. El mundo está cambiando y hay mucho que aprender para enseñarles el mensaje de la Biblia. Ahora, es más importante que nunca antes, seguir conectados con ellos, asegurandonos que realmente entendemos sus necesidades en lugar de hacer suposiciones. Los niños de la nueva generación pueden ser tecnológicamente más expertos que los de generaciones anteriores, pero todavía sienten placer en leer buenos libros – impresos o digitales – y aún buscan significado e inspiración. Ayudémosles a encontrarlo en la Biblia.

Melvin Rivera Velázquez, es Director de Publicación Bíblica Mundial de las Sociedades Bíblicas Unidas. Allí está a cargo de coordinar la estrategia digital e impresa, la capacitación y consultoría global en publicaciones con los 146 países miembros. También publica el podcast y Blog sobre liderazgo cristiano e innovación www.cambio180.com

Bienvenido al Club…de lectores

Por: Alfonso Guevara

En muchos lugares y países existe multitud de “Club de Lectores”. Hay club deportivo, de tenis, de ajedrez, de futbol, de automóviles, náuticos, estudiantiles, de observadores de aves, etc., infinidad de todo tipo de clubes. Pero no se le da mucho énfasis ni publicidad al “Club de Lectores”. Para algunos esto tiene un cierto aire o aura de algo elitista y no debiera serlo.

Uno de estos clubes esta en Wellington, Nueva Zelanda. La gente llega a una especie de salón-cafetería, se agencian una taza de café o té y de inmediato apagan los teléfonos móviles y otros aparatos con internet. Se sientan o hunden en unos cómodos butacones y leen en silencio por una hora.

El propósito de un club así no es “hablar” de literatura ni comparar notas de algún libro leído, sino estar en silencio leyendo. Sin duda una disciplina saludable en medio un mundo ruidoso, rápido y ocupado. La idea es apagar todos los aparatos y desconectarlos por una hora y leer sin interrupciones.

Esto no es nuevo, se ha hecho por siglos en las bibliotecas antes de Google, Facebook, teléfonos inteligentes, tabletas y dispositivos parecidos nos desviaran la atención y fraccionaran nuestro tiempo.

Se me ocurre que nuestras librerías cristianas promocionaran y avanzaran esta propuesta; incluso que organizaran clubes así. Estoy seguro que ya hay muchas que lo hacen y sería bueno saber los resultados que han tenido.

La lectura así es un arte perdido que bien pudiéramos recuperar. Los expertos dicen que leer lentamente sin prisas tiene un montón de beneficios. Por ejemplo, mejora la habilidad de concentración, reduce los niveles de estrés y profundiza la habilidad de pensar, escuchar y empatizar. También mejora y aumenta el vocabulario. Un estudio que se publicó en una revista de neurología donde siguieron los patrones de conducta de lectura desde la niñez hasta la adultez, en total unos 300 ancianos, se comprobó que este hábito de leer desde pequeños logro desacelerar la pérdida de memoria.

En otra investigación publicada en Developmental Psychology (Psicología de Desarrollo) en el año 1997 arrojo que la habilidad de leer en el primer grado (escolar) estaba relacionada a los logros académicos de once grado (bachillerato o secundaria).

Conversando con mi esposa en nuestra caminata matutina nos cuestionábamos el hecho de haber exigido más de nuestros hijos que leyeran cuando los criábamos desde pequeños. Esto es vital para los padres con hijos pequeños; deben de inculcar y exigir la lectura en sus hijos desde infantes para que puedan ser competitivos en una sociedad y mundo complejo que no espera por nadie y cada día acelera más la información y la informática. Los niños que no tienen el hábito de lectura sin duda tienen un hándicap comparado con otros que si lo tienen y se abrirán camino en los estudios en la vida.

Estos clubes de lectura están proliferando en las grandes ciudades aquí en los Estados Unidos debido al declive en el hábito de lectura de mayores de 18 años (Pew Research Center). Les llaman “fiestas silentes de lectura”, con muebles cómodos, vino y música clásica.

Cuando leemos más en Twitter, Facebook o cosas parecidas que un libro entonces necesitamos hacer algo al respecto. Nos hemos vuelto una sociedad de “mirones”. Las imágenes nos atraen más que las letras. No queremos pensar, ponderar, deducir. Si seguimos así la materia gris se ira poniendo más oscura. Queremos ver para entretenernos. Otros expertos estudiaron la manera que personas veían la Internet (Web) en la pantalla y se dieron cuenta que lo hacían en forma de efe “F”. Este patrón hace que las personas no asimilen el texto completo ya que se saltaban párrafos o tenían lagunas mentales. En conclusión, dicen los científicos que esto no es beneficioso para desarrollar la habilidad de una comprensión más profunda.

En un estudio que se hizo en el 2007 con cien personas revelo que las presentaciones de multimedia mezclando palabras, sonidos e imágenes en movimiento resulto en tener menos comprensión que leyendo un simple texto.
La lectura lenta significa un regreso a un ambiente silente y libre de distracciones y a un patrón (de lectura) lineal y continuo.

Lo recomendable es formarse esta disciplina diaria de 30 a 45 minutos libres de teléfonos móviles, computadoras, televisión y cualquier otro dispositivo que nos distraiga. ¿Quiere sacar aún más provecho? Tome note de lo que lee. Haga resúmenes. Ponga en papel sus conclusiones.

Algunos proponentes más conservadores (como este servidor) recomiendan libros impresos porque son recordatorios visibles al tenerlos en casa, a mano.

Antes de abrir el libro, respire profundo y varias veces, como oxigenar la mente, relájese y sumérjase en la lectura y vuelva a la superficie 40 minutos después. ¡Bienvenid@ al Club!

¡Harry Potter tuvo la culpa!

Fuente: Semana.com 

“ La gente estúpida es peligrosa”, dice Katniss Everdeen, personaje principal de Los juegos del hambre. ¿Frase inteligente? ¿Frase cursi? ¿Una simple frase? No. Para los millones de fans de este libro la frase es ‘memorable’.

Es difícil rebatirlo. Cualquier argumento se pierde ante el fervor que despierta esta obra, como otras miles del género jóvenes adultos (Young Adult o YA en inglés). Esta categoría, dirigida a muchachos entre los 12 y 18 años de edad, rompe récords: las historias de vampiros, monstruos mitológicos, amores, dramas y futuros posapocalípticos vendieron un 150 por ciento más en seis años. “No hay nada más ciegamente fiel que el público juvenil. Una vez quedan prendados de un libro no pierden el entusiasmo”, explica María Carolina López, directora editorial de Semana Libros.

Su fuerza también rompió límites de edad: los mayores compran el 55 por ciento de estos títulos, especialmente quienes tienen entre 30 y 44 años, que representan un 28 por ciento de las ventas. No los regalan, los devoran. Hasta el diario The New York Times tuvo que crear en su sección de libros la lista Young Adult Best Seller.

Y sus autores y editores ganan dólares por todos los lados. Recaudan por la venta de libros en papel, por los electrónicos, por los audiolibros y por las adaptaciones de las obras en cine. No extraña que en la lista Forbes de los escritores que más ganaron entre junio de 2013 e igual mes de 2014, aparezca Verónica Roth, autora de la trilogía Divergente. A sus 26 años, en 365 días, recogió 17 millones de dólares. Mientras John Green, de 37 años, escritor de Bajo la misma estrella, en ese mismo lapso se embolsó 9 millones de dólares. Dos novelistas jóvenes que conectan con sus iguales. “Se identifican con ellos al usar un mismo lenguaje y un tono que seduce”, dice el escritor Jorge Franco (Rosario tijeras).

En ese listado aparece la soberana y su creación: J.K. Rowling y Harry Potter, el símbolo de los libros de esta categoría, que ganó en esos 12 meses 14 millones de dólares. Su saga de siete libros partió en dos el destino del género con 350 millones de ejemplares vendidos y 1.000 millones de dólares recibidos (sin contar las películas). Su notoriedad originó, entre otros, fenómenos como Crepúsculo (Twilight), de Stephenie Meyer, y Los juegos del hambre (The Hunger Games), de Suzanne Collins. Les siguieron infinidad de títulos.

Si lo cuantitativo es impresionante, lo cualitativo es discutible. Algunos estiman que su fiebre es obra del marketing y no de su calidad. María Osorio, de Babel Libros, dice: “Se trata de publicaciones para consumo masivo, lo más parecido a la televisión, no exigen grandes esfuerzos intelectuales. Con este tipo de literatura se crean consumidores adictos, no lectores”.

Sus defensores, que no son solo sus miles de apasionados, argumentan que los autores de libros de adultos jóvenes están tomando riesgos creativos en sus historias y en sus estructuras narrativas, lo que ahora es poco común en la literatura tradicional. Otros creen que no deben ser subestimados, pues son el primer acercamiento a la lectura. Jorge Franco afirma: “Puede que sea un fenómeno comercial, pero sus historias son bien contadas, crean lectores y eso, por ejemplo, tiene un gran valor en un país poco lector como Colombia”.

El poder de la literatura de jóvenes adultos va más allá del papel, los formatos digitales se convierten en su territorio privilegiado. Rowling, por ejemplo, se dio el lujo de crear Pottermore.com, una página en la que, entre otras interacciones, se pueden comprar las novelas de su joven hechicero. Y Los juegos del hambre y Divergente se pelearon en los dos últimos años el primer lugar de los eBook más vendidos.

Pero la supremacía de la categoría no solo se basa en descargas. Internet también les permite a los lectores opinar sobre los títulos a través de redes sociales e interactuar con los autores. De hecho, John Green forjó su nombre a través de YouTube, donde compartía todo tipo de historias. Pero el caso más llamativo es el de cómo Crepúsculo originó la novela erótica Cincuenta sombras de Grey: la leyenda dice que fue a través de un fanfiction, es decir, una historia basada en otra famosa en la que se les cambian los papeles a los personajes principales. Así lo hizo en la red su autora, E.L. James.

Pero lo que más inquieta a los analistas es la forma como este fenómeno está conquistando a los mayores de edad, quienes igualmente se rinden ante estos relatos. Y tanto que la crítica Ruth Graham escribió en la revista The Slate, hace un par de meses, una fuerte columna llamada ‘Against YA’ (‘En contra de la literatura para jóvenes adultos’) en la que dice: “Usted puede leer lo que quiera, pero debería darle vergüenza si es algo que fue escrito para niños”. Entre las diversas respuestas que recibió, además de ser señalada de intelectual intolerante, alguien le contestó que no podía desalentar la lectura, bien se tratara de una novela de jóvenes adultos, un periódico o un panfleto religioso. Y en redes sociales circuló la frase: “No me importa si se trata de ‘Crepúsculo’, ‘Cincuenta sombras de Grey’ o ‘Guerra y paz’. Nunca dejes que alguien te haga avergonzar de lo que lees”.

El escritor colombiano Mario Mendoza (Satanás), próximo a este tema por ser autor de una saga juvenil, considera que si el género así mismo llega a los adultos es porque la gente está cansada de la realidad, de las caídas de las economías, del desempleo, y este tipo de literatura permite escapar a mundos paralelos.

Por ahora, no hay nada que haga pensar que la avalancha de estos libros se detendrá, como tampoco las polémicas que desata. Y la devoción entre sus fans seguirá intacta y calificando de memorables frases como la de Katniss Everdeen: “La gente estúpida es peligrosa”.

La saga colombiana

En Colombia se hace tal vez la primera serie de este género en América Latina.

El escritor colombiano Mario Mendoza es de los pocos en América Latina,por no decir el único, que le ha apostado a realizar una saga juvenil:Mi extraño viaje al mundo de Shambala (2013), La colonia deAltair (2013), Crononautas(2013),  Metempsicosis (2014) y El hijo delcarpintero (2014).

Sus historias tienen como protagonistas a Pipe y aElvis, tío y sobrino, que van por distintos lugares, Villa de Leyva,Cusco o Guatemala, buscando manuscritos. La editorial Arango Editores hahecho su distribución, más que en librerías, directamente con loscolegios, especialmente del sur de Bogotá. “Mi idea –dice Mendoza–,  esrescatar nuestras mitologías, nuestros universos fantásticos, dejaratrás el complejo de inferioridad”.

Amazon: entre negocios y pesquisas

Fuente: elespectador.com

Amazon fue el centro de dos noticias ayer.

Por un lado, durante la inauguración de la Feria del Libro de Fráncfort, la empresa de Jeff Bezos anunció que creará una tarifa de venta de 9,99 euros para todos los libros electrónicos luego de llegar a un acuerdo con, entre otras, la editorial Bastei-Lubbe. Por otro, la Unión Europea anunció que le abrirá una investigación en la que se analizarán sus arreglos fiscales en Luxemburgo (donde está su sede central europea), bajo la sospecha de que dichos acuerdos “entrañan subsidios indirectos con los gobiernos que tratan de atraer negocios en detrimento de otros países miembros” de la Unión.

Ambas noticias llegan justo cuando Amazon libra varias batallas con editoriales y escritores. Una semana atrás, autores como Philip Roth y Salman Rushdie se unieron a otros cientos que señalan a Amazon de desincentivar la venta de libros de la editorial Hachette a través de su plataforma, luego de que este grupo editorial (uno de los más grandes en Francia y en el mundo, con ingresos de US$14.000 millones al año) se mostrara en desacuerdo con que Amazon pretendiera regular los precios de los libros electrónicos en US$9,99. Es decir, Hachette protesta por la misma estrategia que la empresa llevó a cabo ayer en Alemania. Las directivas de la editorial aseguran que el precio no puede ser el mismo para todos los libros porque los mercados son diferentes. Amazon argumenta que gracias a los ebooks, las editoriales ahorran gastos de impresión y distribución que deberían verse reflejados en el precio final.

En la actualidad, Amazon posee el 65% del mercado de los libros electrónicos. Su competidor en potencia, Apple, se ha abierto campo desde 2010. Sin embargo, su influencia es cada vez más criticada fuera de Estados Unidos. En Alemania, a pesar de este trato (en el que se incluirán 650.000 títulos, 40.000 de ellos en alemán), algunas editoriales como Thalia, Weltbild y Hugendubel crearon el año pasado un e-reader propio que compitiera con el Kindle (propiedad de Amazon). Su propósito es muy simple: “El futuro de la industria alemana de los libros debería permanecer en nuestras manos, no en las de un grupo estadounidense”, dijo por entonces una de las cabezas de Weltbild a Reuters.

Amazon no ha entregado más detalles sobre su negociación en Alemania y la protesta francesa sigue su curso. ¿Cómo logró este arreglo, al parecer regulado por los mismos términos que en Francia?

Tenemos que estar allí donde están pasando las cosas

Por: Juan Triviño
Director ProduccionEditorial.com
diciembre 2013

Hace apenas dos semanas terminaba la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México. Esta feria es, con diferencia, el mayor encuentro de profesionales del mundo de la edición en español.

La FIL, como popularmente se conoce esta feria, reúne a editoriales, distribuidoras, librerías, autores y, por supuesto, lectores alrededor de una muestra plagada de conferencias, talleres, ponencias y presentaciones. En dichas actividades, que son eventos muy valorados por los visitantes, participan profesionales de la industria del libro a nivel mundial.

También hay lugar para imprentas, empresas que trabajan en el entorno digital, ilustradores, traductores y correctores, que aprovechan este encuentro para ofrecer sus servicios.

La FIL es un evento de tal calibre que es seguido por medios de comunicación de todo el mundo. Hay un espacio para medios de comunicación, estaciones de radio y televisión, así como stands con los periódicos más prestigiosos de México y alguno internacional, como El País de España, que dedica un espacio fijo para la FIL durante dos semanas.

Uno de los espacios que más afluencia de público tiene es el área de libros religiosos. Las mayores librerías y editoriales católicas están presentes año tras año en la FIL porque es esencial para sus negocios estar presentes en este evento.

Relacionado con este punto, la asistencia de profesionales católicos es muy superior a la presencia de profesionales evangélicos. Como expositores, Sociedad Bíblica de México (junto con el equipo de Sociedad Bíblica de España) y Harper Collins México (con la representación de Nelson, Vida y Clie) vienen año tras año a la feria, y con resultados ciertamente positivos. También los editores de Tyndale vienen cada año, aunque sin stand comercial. Y desde hace dos años la distribuidora Didaque está presente con un stand en el que podemos encontrar libros de nuestras editoriales.

Gabriela Pérez, directora de Didaque, me comentaba en la FIL su voluntad de triplicar el espacio que ha tenido estos dos años ante el buen resultado obtenido en 2012 y 2013, pero que para esto necesitaría la ayuda de las editoriales. En esta ocasión la vinculación de LifeWay y BH Español ha sido significativa, ya que varias personas de su equipo, encabezadas por Rolando González, se desplazaron a la feria para apoyar a Didaque.

Este tipo de gestos de apoyo son fundamentales para las distribuidoras y librerías, ya que, además de ayudar a las editoriales a que se hagan una idea real de la situación de la feria y el potencial de estos eventos, ayudan a la distribuidora a poner en perspectiva las opciones que tienen para el futuro.

Llevo muchos años asistiendo a la FIL desde España, puesto que este evento es fundamental para nosotros como empresa de Producción Editorial, y he tenido la oportunidad de comentar en varias ocasiones la necesidad que tiene nuestra industria de estar presente en estos eventos de manera continua. Tenemos que estar allí donde está el público, y libreros y distribuidores de todo el mundo asisten a la FIL. ¿Por qué nosotros no lo hacemos? ¿Acaso nuestra misión no es llevar el mensaje de Jesús a todas las personas que no lo conocen? ¿Acaso creemos que no es nuestro mercado? Os recuerdo que WalMart, Gandhi y Océano, entre otros, han visto en nuestros libros y nuestros lectores un nicho de mercado lo suficientemente importante como para dedicar secciones enteras a nuestros libros. Y muchos de estos lectores ya compran sus Biblias en estos establecimientos. También es significativo que editoriales católicas como Descle (Biblia de Jerusalén) están exponiendo en Expolit, y nosotros no salimos de nuestros eventos.

Tenemos que estar allí donde están pasando cosas, y en el mundo de los libros lo más importante, en cuanto a número de asistentes e importancia de volumen de negocio, está pasando en la FIL Guadalajara. Los resultados, en cuanto a volumen de negocio, son buenos; ahora, a nivel ministerial, seguro que son realmente impresionantes.

Esperamos y deseamos que en 2014 seamos más los profesionales evangélicos los que estemos marcando la diferencia en este evento tan especial.

Juan Triviño
juantri@produccioneditorial.com

Bibliotecas cristianas: creadoras de lectores potenciales

Por: Ana Laura Vázquez
Biblioteca Cristiana Aleluya

Hemos escuchado decir que las bibliotecas son lugares de poder porque albergan entre sus estantes fuentes de conocimiento, pero también me gustaría decir que son ámbitos de prestigio en donde se propician espacios que estimulan y favorecen la lectura, piezas cruciales para la educación que tienen una gran influencia en la construcción de lectores activos.

Fundar una biblioteca cristiana en las comunidades es garantizar la interacción como así también la vinculación entre el texto y el lector, es asegurar los aprendizajes que inicien o continúen en la formación de lectores. Ellas actúan de manera clave, ampliando el campo de oportunidades y convirtiéndose en ámbitos fundacionales para el desarrollo de la lectura.

A un libro no se le dará su máxima plenitud si no se lo vincula con un lector y el contexto para que esto suceda son las bibliotecas porque es allí en donde los libros esperan la llegada de sus futuros lectores, es allí en donde uno se inspira, se emociona y se proyecta cuando ve, toca y hojea un libro. En este lugar se descubre la importancia y los beneficios que uno recibe al leer un libro cristiano, aquí ingresan aquellos que finalmente se convertirán en potenciales lectores.

El acceso a libros de manera constante es uno de los tantos beneficios que ofrece una biblioteca, ya que muchas veces, por motivos económicos resulta difícil la adquisición de los mismos.

Intensificar la lectura en la Palabra de Dios es crear una fuerte convicción de nuestra identidad como hijos de Dios en Cristo Jesús.

Llevar un libro al hogar es posibilitar un tiempo de lectura individual o familiar, es gestar un modelo lector y formar un hábito.

Como editores uno de los objetivos principales es la producción de libros, como biblioteca es la producción de lectores en donde a cada uno de ellos se los acompaña, anima y fortalece.

Las Bibliotecas Cristianas necesitan maximizar sus funciones y su alcance en la comunidad y para que esto acontezca las editoriales, librerías y personas de la industria deberán poner su mirada en ellas. Al compartir ciertos objetivos se podrá trabajar en equipo en diversos contextos, como por ejemplo:

  • Fomentado la creación y desarrollo de Bibliotecas Cristianas en las comunidades para asegurar el acceso a libros cristianos en diversos contextos sociales.
  • Apadrinando una Biblioteca Cristiana.
  • Permitiendo que las Bibliotecas Cristianas gocen de beneficios al momento de adquirir recursos al incluirlas dentro de una categoría.
  • Integrándolas en eventos y capacitaciones.

Lograr que ambas organizaciones trabajen juntas para realizar proyectos que fomenten la lectura como por ejemplo: maratones o campañas de lectura, campañas de donación de libros, etc. potenciará el crecimiento de lectores, por lo tanto de vidas transformadas por la Palabra de Dios.

En resumen, las bibliotecas no tienen límites de edad ni tiempo su influencia abarcará todas las generaciones y su incorporación en la sociedad es fundamental para el logro de tales objetivos. Invertir en ellas es asegurar la existencia del libro.

Para más información: analaura07.8@hotmail.com

www.facebook.com/bibliotecacristianaaleluya

Ardides para que las librerías no se desvanezcan

Fuente: bbc.co.uk

Miles de librerías independientes en todo el mundo han desaparecido debido al azote de minoristas en línea, supermercados y libros electrónicos.

Pero las librerías están dando pelea y recientemente los propietarios se congregaron en la conferencia anual de la Booksellers Association (BA, la asociación de vendedores de libros británica) para discutir cómo lucirá “la librería del futuro”.

Póngase cómodo (pero no demasiado)

Los cafés se han convertido en elementos comunes de librerías en un esfuerzo por atraer y conservar más clientes.

“Las librerías tienen sus propias ventajas, que Amazon y Kindle no tienen”, dice James Lowther, socio fundador de la agencia de publicidad M&C Saatchi.

“Aproveche su entorno físico”, le recomienda a los propietarios de librerías. “Abran cafés, pero que sea el mejor de la ciudad”.

Las librerías tales como las conocemos podrían convertirse en un recuerdo.

El presidente ejecutivo de BA, Tim Godfray, afirma que las tiendas podrían ir más allá. “La idea de una librería con un bar me parece bastante civilizada”.

“Sería muy divertido. Uno puede sentarse a leer mientras se toma una copa de Chardonnay. Eso no se puede hacer en línea”.

Pero Miriam Robinson, jefa de mercadeo de la tradicional librería inglesa Foyles, advierte contra hacer que los visitantes estén demasiado cómodos.

“La idea de que la gente se pase el día con un libro cómodamente sentada es encantadora”, comenta.

“Pero todos sabemos que no es financieramente sostenible. No podemos pagar para que se sienten todo el día a leer nuestros libros”.

Los niños son el futuro

La cadena irlandesa Eason’s ha reemplazado algunos estantes para niños con áreas de lectura.

Los libros para niños son cada vez más importantes para las tiendas.

Las librerías para niños han ido contra la tendencia general a la baja, sin cierres y hasta con nuevas tiendas, al menos en Reino Unido, según la BA.

Jo Henry, de la compañía Nielsen Book, indica: “Sabemos que los libros infantiles son inmensamente importantes para las librerías independientes. Tiene que ver en parte con el hecho de a la gente le gusta ver primero lo que va a comprar”.

Keith Butler, de la cadena de librerías irlandesa Eason’s, añade que los libros para niños no son aún tan populares en formato electrónico como otros géneros.

En la remodelación de 60 librerías, Eason’s ha reemplazado algunos estantes para niños con juegos y áreas para sentarse, donde se realizan lecturas semanales.

Retirar algunas existencias fue una medida “valiente”, dice, para hacer de las tiendas lugares divertidos donde pasar el tiempo y, ojalá, gastar dinero.

“Realmente crea un fuerte entorno de venta,” señala. “Aunque a ratos parezca una guardería. Pero ha sido bien recibido”.

Más espacio, menos desorden

La nueva librería Foyles en Londres está siendo diseñada para ayudar a la gente a descubrir nuevos libros.

Foyles, que se precia de ser la librería más grande de Europa, se está preparando para mudarse de Charing Cross Road en London a un nuevo local más moderno.

Mientras que la actual es “un pequeño laberinto”, la nueva será espaciosa, abierta y diseñada para tentar a los clientes a moverse continuamente, explica Miriam Robinson.

El propósito es animar a los amantes de los libros a tropezar -y comprar- cosas que no sabían que deseaban.

“Lo que las buenas librerías hacen bien es estimular esta casualidad”, dice Robinson.

“Esos son los momentos que todos apreciamos y recordamos: cuando encontramos un libro que no sabíamos que queríamos y nos cambia la vida”.

Mr B’s Emporium of Reading Delights (El emporio del señor B de deleites literarios), en Bath, es considerada una de las librerías independientes más esotéricas y exitosas del país.

“No amontonamos todo, dejamos mucho espacio”, explica su propietario, Nic Bottomley.

Todo apunta hacia “la necesidad de crear un lugar donde la gente quiera pasar mucho tiempo”, agrega.

Pese a la recesión, las ganancias de Mr B’s han subido cada año desde que abrió en 2006: “Ahora mismo están aumentando más rápido que nunca”.

El toque personal

Mr B’s Emporium, en la ciudad de Bath, ofrece un “spa de lectura” en su cuarto de biblioterapia.

“Las librerías adorables son las amigables”, afirma el autor Bill Bryson, quien habló en la conferencia.

“Algo que pueden hacer las librerías físicas es recomendar cosas. Entonces los clientes vuelven porque saben que pueden contar con uno. Y probablemente pagarán por lo que es un servicio extra”.

El toque personal es la ventaja más grande de las librerías físicas contra sus competidores digitales, cree James Lowther.

“Hay un ser humano allí, en lugar de un algoritmo”, señala. “El ser humano sabe hablar con los clientes, relacionarse con ellos y edificar una relación”.

El arte de hacer recomendaciones está en el corazón de la oferta del spa de lectura de Mr B’s. Los visitantes pasan una hora con un empleado de la librería, que sugiere libros basados en los gustos de los lectores.

Una versión postal promete enviarle a los beneficiarios un nuevo libro cada mes basado en sus respuestas a un cuestionario.

Abrazando la tecnología

Las librerías se han enfrentado un dilema: abrazar o resistir la tecnología.

Al principio, los lectores de libros electrónicos era vistos con suspicacia como “el enemigo” por los dueños de librerías, pero ahora muchos admiten que no pueden ir contra la corriente.

“Trato de vender libros electrónicos”, dice el presidente de la BA, Patrick Neale, quien administra la librería Jaffe & Neale en Chipping Norton, Oxfordshire. “Estoy decidido a no lucir pasado de moda”.

En Eason’s, en Irlanda, los empleados guían a los compradores de libros electrónicos a través del proceso de descarga de su primer e-book de la tienda en línea, ya que es más probable que compren en el futuro de la división digital de la cadena.

En Blackwell’s, el personal está armado con tabletas para ordenar libros que no tienen en existencia.

“Si la tienda no lo tiene en la estantería, lo pueden buscar y decir ‘Sí, lo tenemos en línea, ¿quiere que se lo enviemos o viene por él mañana?'”, explica el director digital, Matthew Cashmore.

Keith Butler cree que el personal en las tiendas será relevado de tomar órdenes de libros.

“Con el tiempo pienso que evolucionará en términos de ser capaces de hacerlo en tu propio teléfono desde la tienda o a través de pantallas táctiles”, indica. “Creo que hacia allá se dirige el sector de libros”.

Libros a la medida

Las máquinas de impresión sobre pedido no han despegado, pero son cada vez más baratas y rápidas.

El año pasado, a Mr B’s Emporium le gustó tanto “The Howling Miller”, del autor finlandés Arto Paasilinna, que la tienda publicó su propia edición limitada de 300 ejemplares de tapa dura.

Más librerías podrían patrocinar sus libros favoritos con ediciones a la medida, incluso convertirse en mini editoriales, cree Patrick Neale.

“Estoy dándole vueltas”, comenta. “Hay cantidad de fantásticos libros sobre la campiña de Cotswold descontinuados, que me encantaría republicar y estar en control de eso. También está el patrocinio a nuevos autores, hay muchas formas de enfocarlo”.

Las máquinas de impresión sobre pedido, promocionadas como la solución a la falta de algún libro en las tiendas, no han despegado hasta ahora. Pero se dice que los avances tecnológicos las están haciendo más rápidas y baratas, así que podrían aún aparecer en las librerías del futuro.

“Combates a muerte” literarios y otros acontecimientos

Las visitas personales de los autores a las librerías no se pueden reproducir en línea.

Las lecturas y firmas de autógrafos de los autores se han realizado durante mucho tiempo en las librerías y son valiosas por hacer entrar a multitudes. Además, no hay un substituto digital para un libro firmado por el autor.

Las librerías también se han diversificado con conciertos, concursos, grupos de lectura, giras literarias y otros por el estilo.

También hay innovaciones más extrañas, como “combates a muerte” literarios, lecturas estridentes en las que los autores se enfrentan en un escenario.

“La gente desea una participación más activa en su experiencia”, dice Miriam Robinson, de Foyles. “Quieren que sea una noche social, poder interactuar con los autores mientras hablan”.

Robinson señala que las atracciones en vivo, como ilustraciones para niños, se llevarán a cabo en distintas áreas de la nueva tienda Foyles, así como en la dedicada a eventos.

Librería de gira

“Si los clientes no vienen a uno, entonces hay que llevarles lo que a uno le apasiona”, afirma Neale.

En los dos últimos años, ha llevado sucursales temporales de su tienda al festival musical Wilderness.

“Llevamos una carpa, nuestra librería y café”, comenta. “Pensé que sería una locura: 20.000 personas muy borrachas de juerga y escuchando rock”.

“Y compraban libros. Creamos exactamente el mismo ambiente que en la librería y lo llevamos al campo. Fuimos bien recompensados. Es un trabajo duro, de contacto humano y agregar valor a todo lo que hacemos”.

Cambiamos la misión por la visión

Por: Alfonso Guevara
Editorial Patmos

El mundo de los libros donde me muevo es fascinante. Es mi pasión desde que era chico. Mis padres me inculcaron el apreciar un libro, el valor que tienen las ideas de otras personas, ideas plasmadas en tinta y papel. ¿Cómo pasamos las ideas, filosofía de vida, enseñanzas, cultura, conocimiento, memoria histórica y un sinnúmero de datos valiosos a la próxima generación? A través de los libros.

Hay una gran preocupación por parte de aquellos que los publicamos que estos lleguen a leerse y releerse. Tengo un enorme interés que los libros que “damos a luz” en nuestras editoriales lleguen a todos los rincones de nuestros continentes a todos los hispano leyentes. La preocupación es que menos personas están leyendo. Nuestros hijos leen menos. No tienen interés por la lectura. Esa es la tónica por donde quiera que vaya. Estos comentarios vienen de todos los sectores; desde las conversaciones con amigos, con padres preocupados, educadores y maestros, libreros, pastores, etc. ¿Cómo crear una cultura de lectura en un mundo donde los videojuegos, la tele y todo tipo de dispositivos electrónicos son una competencia formidable?

¿Quién tiene la culpa de esto? No es hora de señalar con el dedo; es hora de buscar soluciones. Este es un problema complejo y a decir verdad no se vislumbra una solución rápida en el futuro cercano.

Hablamos de crear lectores en los niños cuando son pequeños para que cuando sean mayores sean amantes de los libros y de la buena literatura pero no vemos un esfuerzo concienzudo por parte de nuestros gobiernos, ni los sistemas educativos, ni de asociaciones de padres, ni de padres por si solos, ni en nuestras iglesias ni grupos de estudio. Cada vez hay menos “clubes de lectores”.

Hemos visto que si un famoso de la tele recomienda libros, la gente los compra y los lee, pero esa no debe ser la norma ni la motivación porque no siempre los famosos o celebridades son lectores.

Cada vez más estoy viendo la tendencia de nuestros canales de distribución y venta directa a vender dos cosas que les da retornos instantáneos en sus inversiones de negocio: Biblias y toda una gama de los mal llamados “misceláneos” (anglicismo usado en nuestro medio) que van desde tazas con versículos, pasando por llaveros, figuritas, arcas del pacto, menoras, cuernos, ositos de peluche que dicen “Dios te ama”, aceite de oliva de Israel para ungir, cruces y cuanto “adorno” o “regalo cristiano” se nos pueda ocurrir.
Tan solo tenemos que ver el espacio que poco a poco han ido tomando estos artículos en los espacios de ventas en las “librerías”. ¿Dije librerías? Pero un momento, la raíz de la palabra librería es…¡adivinaron!: ¡¡LIBRO!! Eso es, libros. Nuestras expos comenzaron con libros y ahora los libros ocupan un porcentaje en tiempo y espacio. Esto es un tanto patético.

Me pregunto, ¿Podremos transmitir “el oráculo de Dios”, las enseñanzas y modo de vida cristianos por medio de tazas con versículos y adornos con promesas bíblicas?

Muchos me dirán: bueno es que es oferta y demanda. Además nos ayuda en el “bottom line” o la ganancia neta…y si no lo ofrecemos irán a otra tienda o sitio secular, por eso preferimos y nos interesa venderlo.

Todo esto es válido y comprendo bien la razón: es económica. Los alquileres están muy altos, los gastos de llevar un negocio adelante se han disparado por las nubes, aparte hay temporadas bajas y hay que aprovechar recuperando con las temporadas altas, etc.

¿Qué paso con la “misión” original de llegar con los libros a la comunidad donde estás para que conozcan la verdad y sean edificados? (o misiones muy similares) ¿La “visión” cambió porque el futuro se ve difícil si no te diversificas ofreciendo otras cosas más?

Creo que tenemos que revisar nuestras misiones colectivas para que nuestra visión no se opaque.

Como dije, todos estos artículos son válidos como lo es armar una mini-cafetería para ofrecer un ambiente agradable al consumidor pero todo debe apuntar al libro. Creo que el libro debe seguir siendo rey en la librería.

La Biblia es la número uno en ventas y eso nos alegra porque queremos que “la Palabra corra” sin duda, pero no podemos y no debemos descuidar “el libro”. Esto debe ser intencional y programado.

Es el colmo saber, como lo oí en una reunión de libreros en un país amigo, de una hermana que se puso de pie confesando que siendo dueña de una librería cristiana no leía ningún libro al año. En algún lugar de su “peregrinaje literario” perdió su norte. Quiero creer que después rectificó y mejoró su porcentaje de libros leídos anualmente.

¿Cómo nos atañe esto a todos nosotros que estamos involucrados en el negocio de vender libros para que la gente los lea? Pues mucho.

Necesitamos crear lectores; personas de todas las edades que descubran el increíble mundo de los libros como algo fascinante que los transporta que los lleva a otro lugar, que expanden sus conocimientos, que aumenta su imaginación y acelera su poder creativo.

El poder y la influencia de los libros son ilimitados. Las personas más influyentes en el mundo son aquellas que se criaron “devorando” libros. Una de esas personas es el escritor Malcom Gladwell. Estoy leyendo su libro más recién “David and Goliath” (David y Goliat) y no sabía que estaba en primer lugar en el “New York Times bestseller list” (lista de los más vendidos del famoso rotativo). No es un libro religioso, más bien de negocios, pero aprendí algo nuevo acerca de este suceso histórico que registra la Biblia, aun habiendo predicado y enseñado tantas veces de esto.

En una entrevista en el programa “60 Minutes” comentaba al entrevistador que de pequeño no tenían televisión ni estéreo en casa ni tampoco iban al cine y por aburrimiento se puso a leer libros y no paró de leerlos.

Estando en Bogotá hace un año, exactamente el sábado 3 de noviembre del 2012, leía en el diario El Tiempo en la sección de cultura un editorial con el título “Salvar a las bibliotecas” donde dice textualmente “La encuesta de hábitos de lectura señala que en las 13 principales ciudades del país el 59% de los ciudadanos no los lee (los libros), una de las cifras más altas de América Latina. Como efecto de la pérdida de su importancia, cada año desaparecen librerías…Educadores y sociólogos reconocen que sin libros no es posible construir una cultura solvente, ni personal ni social…los libros forman…”. Es por eso que el gobierno colombiano ha habilitado furgonetas que son bibliotecas ambulantes que llegan a lugares donde no hay libros porque no hay librerías ni bibliotecas.

Debo señalar y felicitar, hablando de Colombia, que Centro de Literatura Cristiana de Colombia (CLC) tiene una furgoneta habilitada que hace de librería ambulante y llega a lugares donde no tienen acceso a los libros. Fue durante una gira con los hermanos de CLC que pude ver dicho vehículo que en realidad es “cultura sobre ruedas”.

En otro esfuerzo por promover la lectura hace unos años atrás hubo una campaña que rezaba “Si no leo me aburro” y alguien me comentó que la gente se aburrió de la campaña y se volvieron un poco más burros. ¿Chistoso? En absoluto. Es triste que para muchos leer es aburrido. Para algunos la “Sala de lectura” es el baño; y esto sin comentarios.

La lectura debe ser voluntaria, comprensiva, reposada y crítica. Leí de un comentario irónico que hizo Woody Allen: “He hecho un curso de lectura rápida y he leído ‘Guerra y paz’ en veinte minutos. Habla de Rusia”.

Hace unos años atrás tuve la oportunidad y privilegio de trabajar para una ONG que se dedica a la alfabetización en América Latina. Por un par de años trabaje supervisando un proyecto especial en Centro América donde llegábamos a los lugares más marginados, más pobres y más recónditos. Estuve y conviví con tribus indígenas en Panamá, en cárceles en Honduras, Nicaragua y El Salvador entregándoles los cuadernos y cursos a líderes de “maras” o pandillas para que aprendieran a leer y escribir. Todos, indígenas o presos, tenían algo en común: querían aprender a leer y escribir. Querían superarse. El analfabetismo era una cárcel que los mantenía en la pobreza e ignorancia.
En muchos casos por la escasez, una vez que aprendían a leer no tenían más libros para leer a su nivel de lectura.

Cuantos “más libros, más libres” dice el dicho.

El libro es como un puente donde el autor camina hacia el lector y este hacia el autor. El libro es un puente de tránsitos donde se cruzan ideas, conceptos, pensamientos, impresiones y tantas cosas más.

I Declaración y definición de “la misión”

Estas son la “declaraciones de misión” de varias empresas, entre ellas, las nuestras del gremio editorial evangélico. Por cierto, oí de un experto en estos temas que dicha declaración debe caber (impresa) en una camiseta para que la gente la recuerde bien:

Editorial Patmos: “Por causa de la Palabra de Dios”
Editorial Portavoz: “Proporcionar productos de calidad –con integridad y excelencia-, desde una perspectiva bíblica y confiable, que animen a las personas a conocer y servir a Jesucristo”
Editorial Unilit: “Glorificar al Señor proveyendo a la iglesia, a las personas de habla hispana, y al mundo los recursos y los medios de comunicación apropiados para entender el evangelio de Jesucristo con claridad y para crecer en sus relaciones con Él y su iglesia.”
Editorial Vida: “Ser la compañía líder en satisfacer las necesidades de las personas con recursos cuyo contenido glorifique al Señor Jesucristo y promueva principios bíblicos”
Editorial Mundo Hispano: “Comunicar el mensaje de Jesucristo y facilitar la formación de discípulos por medios impresos y electrónicos.”
Casa Creación: “Dedicados a inspirar vidas a través de recursos que apasionan y transforman”.
Mi Iglesia Saludable: “Capacita al pueblo dirigido por el Espíritu”.
Peniel: “Ser líderes en el mercado editorial de habla hispana a través del servicio a las necesidades de nuestros clientes proporcionándoles materiales que glorifiquen al Señor Jesucristo y que estén basados en su Palabra”.
B&H Español: “Porque cada palabra cuenta”.
Editorial CLIE: “Proveer textos de investigación y de estudio bíblico a la comunidad cristiana, especialmente en el área académica”.
Tyndale: “Ministrar a las necesidades espirituales de las personas, principalmente a través de literatura consistente con los principios bíblicos”.

Apple: “Diseña…los mejores computadoras PCs del mundo y sus programas (software). Lidera…la revolución de la música digital…con su tienda en línea. Ha reinventado el teléfono móvil…y está definiendo el futuro de los medios móviles y dispositivos computarizados con iPads” (“Apple designs Macs, the best personal computers in the world, along with OS X, iLife, iWork and professional software. Apple leads the digital music revolution with its iPods and iTunes online store. Apple has reinvented the mobile phone with its revolutionary iPhone and App Store, and is defining the future of mobile media and computing devices with iPad.”)
Google: “Organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil”. (“Google’s mission is to organize the world’s information and make it universally accessible and useful”.)
Southwest Airlines: “Ejecutamos con un espíritu de guerrero, con un corazón de siervo, y con una disposición desenfada y cariñosa”. (We operate with a Warrior Spirit, a Servant’s Heart, and a Fun-LUVing Attitude.)

Espero que nuestra misión fomente la lectura y que nuestra visión no se empañe de deseos demasiado grandilocuentes y un apetito insaciable mercantilista.


II Leer más. ¿Cómo hacer que el colectivo lo haga más y seguido?

Quizás no sea mala idea poner mensajes subliminales pagados en los videojuegos, las películas, en Facebook, Twitter y otros medios parecidos que diga “no leer libros produce impotencia…intelectual” o “no leer libros te reduce la capacidad de ver mejor…las cosas” o algo así. ¿Coacción a toda costa?

Recuerdo una película que vi hace muchos años titulada “Fahrenheit 451” (1966) donde los bomberos eran al revés, o sea, en vez de apagar fuegos hacían las veces de policía y bomberos donde perseguían a aquellos que tenían libros prohibidos por el gobierno y una vez que encontraban los libros en escondites en las casas iban para quemarlos (451 grados Fahrenheit o 233 Centígrados a esa temperatura se quema el papel). La trama de la película es que uno de estos bomberos de nombre Montag conoce a una revolucionaria maestra que se atreve a leer y le induce a que este recupere su libertad intelectual. Luego de convertirse en lector se vuelve en fugitivo de la ley y tiene un furtivo encuentro con la maestra, donde le cuenta que se irá a vivir con los hombres-libro. Se trata de un grupo de personas que han logrado escaparse de la ley o huir antes de ser atrapados y, que para conservar los libros pero a su vez no cometer un delito por ello, se aprenden un libro. Curiosamente, su identidad pasa a ser la del libro: su nombre es sustituido por el título de la obra y su autor.

Era una película de ciencia ficción, pero hoy la indiferencia y la ignorancia hacia la lectura y la cultura hacen de una especie de “bomberos al revés” donde están “quemando” el interés de leer y por ende “desaparecen los libros”. No puedo imaginarme un futuro sin libros. ¿Qué sería un mundo sin libros? Recomiendo esta película para que se convierta en un activista de la publicación, distribución y lectura de los libros.

A decir verdad me gustaría ver más “hombres-libro”; tremendo concepto este. No es nuevo porque así pasaban los libros de la Torá y de los profetas de generación en generación en Israel.

Esta es la escena que descubren una biblioteca escondida y Montag se “roba” un libro: http://www.youtube.com/watch?v=BJSFIIO8y-g

Alguien me comentaba que su predilección por la lectura fue inculcada por su madre desde que era niño. Me aclaro bien el término “inculcar”. Resulta que su madre le obligó a leer un libro cada equis tiempo so pena de castigo. Obligado a hacer semejante “castigo” con el tiempo este soponcio se convirtió en hábito y esto a su vez resultó en ser una pasión en su vida. Me comentaba este amigo, que está eternamente agradecido a su progenitora por “inculcarle” en sus primeros años a leer. No estoy seguro que dicho método funcione en todos los niños o que sea el más apropiado, pero sí en este amigo.

Hablando de películas, pronto saldrá una que no me perderé y es precisamente “de libros” y de una familia que esconde un judío en el sótano en la Alemania nazi, se titula “The book thief” (La ladrona de libros) y en Acción de Gracias la iré a ver. Este es el tráiler: http://www.youtube.com/watch?v=92EBSmxinus

Debemos ponernos todos de acuerdo para fomentar una nueva campaña para hacer adeptos a la lectura, crear nuevos lectores desde los más pequeños hasta los más adultos en nuestros círculos de influencia, esto es, nuestras iglesias. Y esto no de un día, o de una temporada; esto es cosa de tiempo. Debemos empezar por nuestras propias casas: todos a leer más. Seguido de nuestras iglesias y para eso tenemos que reclutar a nuestros pastores y líderes que crean en esta campaña. El pueblo de Dios “perece por falta de conocimiento”. Tenemos que ser “la gente del libro” por nuestro amor por las Escrituras pero también “gente de los libros” por nuestra pasión por la lectura de buenos libros que nos edifiquen y nos hagan crecer en nuestro andar diario.

Enfoquémonos en los libros. Fomentemos los libros y su lectura. Que todos los “misceláneos” en nuestras librerías apunten y alaben los libros.

El libro debe ser central en la librería. Todas la librerías deberían tener carteles que digan “Lea más”, “Lea otra vez”, “Un libro al mes es bueno para la salud mental”, “Compra un libro y se encenderá tu bombillo”, “Es espiritual poner la materia gris a trabajar” y cosas así que le recuerden al consumidor que entra a la librería que en la entrada se topará con camisetas, regalos, tazas y mil cosas más…que el libro en la librería es rey. No cambiemos la misión por la visión aunque esta se empañe a veces. Somos agentes en una misión: nuestra misión sigue siendo publicar, distribuir y vender libros que inspiran y cambian a las personas que cambian el mundo.

Los cordiales enemigos de la lectura en el mundo hispanohablante

Fuente: Elpais.com

Por: WINSTON MANRIQUE SABOGAL

El gran hombre que no quería morir.

Este subtítulo de algunas ediciones de la obra literaria más antigua de la humanidad, La epopeya de Gilgamesh, es premonitorio al capturar el espíritu del libro en general. Treinta y cinco siglos después de aquella obra inaugural de la literatura, el libro está abismado ante la incertidumbre de su destino, especialmente en el mundo hispanohablante. Se ha encendido una alarma. Suenan voces advirtiendo que el libro, analógico o digital, solo sobrevivirá si hay verdaderos lectores, y que esa estirpe corre el riesgo de extinguirse, si no se modifican y adaptan con urgencia las estrategias de fomento de la lectura. En el centro debe estar el placer de leer frente al uso utilitario con el cual se suele promover el libro. Se logrará si Gobiernos e industria editorial unen fuerzas para mejorar y dar estabilidad a los programas educativos y la oferta de títulos. Para el escritor colombiano William Ospina, “los más cordiales enemigos de la lectura son la academia y la industria editorial”.

El futuro está en el pasado. Lo dicen desde el presente expertos, académicos, escritores, editores y libreros a la luz del VI Congreso Internacional de la Lengua, que empezó ayer en Ciudad de Panamá bajo el lema El español en el libro: del Atlántico al mar del Sur. Pero las estadísticas son sombrías: los indicadores de lectura en Latinoamérica oscilan entre dos y cinco libros por habitante al año, revela Fernando Zapata López, director del Centro Regional para el Fomento de la Lectura en América Latina y el Caribe (Cerlalc). La oferta en la región alcanzó el año pasado los 166.000 títulos. La situación en España no es mejor, comparada con los países de su entorno: 10 libros de media por habitante al año y una oferta de 100.000 títulos anuales. Sus estrategias de fomento no son el mejor ejemplo a seguir. El triángulo oferta-venta-lectura no se corresponde. La estrategia ha sido vender libros y no crear lectores. Las ventas en España han caído a niveles de 2012.

Las principales causas de la poca penetración del libro en los hogares y sus bajos índices de lectura tienen que ver con la pobreza, la descomposición del sistema educativo y las campañas erráticas y/o inestables de los Gobiernos y la industria editorial. “Lejos de apostar por una ampliación significativa del mercado y creación de lectores, suele refugiarse en las compras del Estado o inducidas por este para los programas escolares”, asegura José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica, de México.

La falta de prioridad de los Gobiernos en la educación es la clave del poco éxito de la lectura, afirma Orit Btesh, presidenta de la Cámara Panameña del Libro: “No hay inversión en proyectos educativos y en el entrenamiento y preparación de los docentes”. Esa falta de estabilidad en las políticas públicas la recuerda César Antonio Molina, director de la Casa del Lector, de Madrid: “Es una acción administrativa que requiere una mirada de largo plazo y una ejecución de planes de carácter algo más estratégico que cosmético”.

“El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir”, Daniel Pennac.

Ni siquiera en España ha terminado de prender el hábito lector. Solo el 63% dice leer al menos un libro al año, cifra que baja a la mitad por semana o al día. Es una secuela de los antiguos bajos índices de alfabetización. “Nunca han existido infraestructuras para la lectura. Las redes de bibliotecas han comenzado hace poco”, se lamenta Antonio María Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

La lectura de libros se corresponde con el índice de lectura de periódicos, asegura Juan Luis Cebrián, presidente del grupo PRISA, editor de EL PAÍS. La red de librerías en Latinoamérica es escasa, aclara el periodista y académico, quien insiste en que “la base de todo es la educación y el cambio de estrategia para inculcar la lectura en papel o e-book”.

Hay un llamado urgente: “El fomento y la promoción de la lectura debe despojarse de su carga utilitaria. Leer es un placer y eso es lo que se tiene que transmitir”, reclama William Ospina, encargado hoy de la ponencia general Libro, lectura y educación.Para el escritor colombiano es fundamental corregir esa filosofía de obligatoriedad y “provecho” que suele ahuyentar lectores.

Otra vía de acercar la lectura es con la escritura. La relación entre leer y elegir es decisiva, asegura Ángel Gabilondo, exministro de Educación: “Aprender a leer es a su vez activar la capacidad de decidir. Frente a la pasiva recepción acrítica, se requiere la hospitalidad de la lectura. En ocasiones es más interesante promover esta capacidad que leer una cantidad ingente de textos. Es más decisivo leer despacio, desafiarse con encrucijadas en espacio de deliberación, que tratar de zanjar de una vez por todas nuestras incertidumbres. Uno de los modos se propicia con la escritura”.

Esa es la línea que explora Panamá desde hace dos años. Invitar a que sus escolares y padres de familia escriban cuentos o poemas. Buscar, cuenta la ministra de Educación, Lucy Molinar, que el único texto obligatorio sea el propio, generar curiosidad por lo que escribe el de al lado y así crear una cadena de lecturas y recomendaciones.

“El arte de leer es, en gran parte, el arte de volver a encontrar la vida en los libros y, gracias a ellos, de comprenderla mejor”, André Maurois.

¿Y las bibliotecas en un mundo analógico y digital? Buenos augurios da el director del FCE. Destaca que ya hay experiencias exitosas de bibliotecas que se están reconvirtiendo en bibliotecas virtuales, sin que eso signifique que vayan a desaparecer las tradicionales. Es un servicio más. Según Carreño, “bibliotecas y librerías están llamadas a convertirse en verdaderas escuelas de alfabetización digital”. En el mercado, la oferta de títulos digitales se ha duplicado en Latinoamérica, en dos años ha pasado de 8,6% a 16,9%.

Cambios que requieren de una mayor participación de los medios de comunicación. Deberían dar más importancia a la lectura, y no solo con programas sobre libros, pide Pedro Cerrillo, director del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil de España (Cepli).

Un panorama que, desde Barcelona, resume Carmen Balcells, la agente literaria del boom latinoamericano. Se pregunta: “¿Qué es primero? ¿El pensamiento o la palabra? Yo creo que la palabra. ¿Y por qué la palabra? Porque es más lenta que el pensamiento; al ser el pensamiento más veloz, por potente que sea necesita pasar por el cuello que lo ordena y lo hace eufónico. Yo diría que irreversible. Ya está dicho. Ya queda fijado. Luego yo diría que la lectura. ¿Por qué la lectura? Porque la lectura es un acto constante y cotidiano, que debería empezar a primera hora, a ser posible muy temprano con la lectura de los periódicos del día. El hábito de leer en cualquier soporte y debido a cualquier actividad profesional, escolar o académica implica a continuación leer y leer y leer; a veces, en una sinfonía extraordinaria que es leer y escribir. ¿Y qué significa el libro? El libro es la apoteosis final. El libro, que es un acto de amor, es muy dúctil”.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; los demás son extensiones de su cuerpo… Solo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”, Borges.

Proponen al español como segundo idioma del mundo

Fuente: www.bbc.co.uk
29 de septiembre de 2013

El Instituto Cervantes y la Real Academia Española (RAE) aspiran a colocar el español como segunda lengua de comunicación internacional y defienden una unidad de acción a tal efecto, como lo anunciaron en un debate en el marco del Hay Festival de Segovia.

El debate -en el que participaron el director del Cervantes, Víctor García de la Concha y el director de la RAE, José Manuel Blecua, el economista y catedrático José Luis García Delgado y el director del diario ABC, Bieito Rubido- se realizó este domingo, al final del festival, tal como informa la agencia EFE.

La fecha coincide con el 439° aniversario del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra.

Según De la Concha, 528 millones de personas hablan castellano en el mundo gracias a Hispanoamérica, pero el idioma no tiene suficientes páginas científicas en internet ni es lengua oficial en la Unión Europea.

Además, mencionó el avance del español en países como Estados Unidos y Brasil.

Tres siglos con las palabras

Fuente: elpais.com
6 de agosto de 2013

El 3 de agosto de 1713 un grupo de amigos se embarca en la elaboración de un diccionario y surge así la Real Academia Española

No eran más que ocho amigos, a los que terminaron por unírseles otros tres, los que el 3 de agosto de 1713 decidieron que no tenía sentido esperar más, que había que ponerse a redactar ya un diccionario de la lengua española. Lo habían discutido una y otra vez en sus tertulias, que tenían el mismo afán que tienen todas las que se convocan desde que el mundo existe. Es decir, arreglarlo. O más exactamente, hablar de arreglar el mundo. Pero esta vez se pusieron a la labor y, 26 años después, seis consistentes volúmenes con más de 4.000 páginas en cuarto mayor daban cuenta del prodigio: ya existía un mapa de las palabras del español (para que nadie se perdiera). Había nacido el Diccionario de autoridades y aquel día en que esos 11 entusiastas pusieron en marcha el proyecto con un acta pragmática, una suerte de hoja de ruta para cumplir sus objetivos, se convirtió en el día de la fundación de la Real Academia Española. Han pasado 300 años, y ahí sigue la institución, llena de energía y volcada en la 23ª edición de su diccionario, su verdadera alma mater, que aparecerá en 2014.

Conviene acordarse del principio. Los 11 caballeros que se disponían en 1713 a construir un diccionario del español no eran lexicógrafos, ni siquiera contaban con un archivo de términos lo suficientemente amplio que garantizara el éxito de la empresa. Pero estaban convencidos de que este país necesitaba ese instrumento, que velar por la lengua y cuidarla era una manera de reforzar el tronco que mantiene firme a una sociedad. Dialogar, discutir, polemizar, argumentar, construir: sin conocer las palabras no se va a ninguna parte y no hay razón que valga.

Lázaro Carreter, que dirigió la RAE, subrayó que la Academia Francesa tardó 65 años en completar una tarea menor que la que alcanzaron los españoles en 26. El marqués de Villena, uno de los hombres más instruidos de España, fue uno de los impulsores de un reto en el que cuatro gatos se lanzaban al abismo.

El mismo año en que se puso en marcha el diccionario fue el del Tratado de Utrecht, que puso fin a la Guerra de Sucesión. La obra nació en tiempos agitados, pero no quería saber de los desgarros que ocasiona una guerra. Su vocación fue propiciar el entendimiento. Es lo que hace la RAE hoy, creando puentes entre España y las Américas que fueron españolas. ¡Feliz cumpleaños!

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